Cerró
el cajón de la cómoda con extremo cuidado, mientras observaba las cuatro
paredes rosas en la que en ese momento se sentía atrapada, no podía negar que
era un cuarto bonito, precioso, digno de una princesa, su princesa; Sofia.
Pero
no podía evitar sentirse agobiada, atrapada… había caído en su propia trampa al
aceptar, por lo menos, debía de reconocer que Sofi era feliz, y por ello valía
la pena, aunque fuese un poco. Si algo había aprendido como madre, era que era
capaz de darlo todo por su hija, hasta la vida, y el verla tan sonriente, tan
feliz, hacía que su decisión valiera la pena.
Aún
recordaba la carita de Sofia, cuando le había dicho “Vamos a vivir con papá” Su
sonrisa había sido tan grande que a Paula se le había caído el alma a los pies.
Realmente no culpaba a la niña por amar a su papá, ¿cómo podía hacerlo, si
ella misma era la causante de todo aquel amor? Era cierto que apenas le había
mostrado a su hija fotos de su padre, pero es que era doloroso ver plasmado
recuerdos vividos, ver la cara de aquel hombre que creía perdido. Más, le había
hablado mucho de su papa a la nena, siempre le estaba contando algo, y
diciéndole que su papá la cuidaba, que la amaba, que era una pequeña estrellita
que cuidaría de ella. La propia Sofia lo mencionaba de vez en cuando. En los
momento en los que había preguntado por él, preguntando cuando vendría, Paula
le había dicho que estaba en un lugar bonito, pero muy lejano, un lugar desde
donde las cuidaría…
Y
al parecer había regresado de aquel lugar, para hacerla vivir un pequeño
infierno.
Un
escalofrío recorrió el cuerpo de Paula al recordar sus propias palabras, le
había costado tanto pronunciarlas, que aún no se creía el haberlas dicho.
*Flashback
Al
dejarla sola, en aquel enorme jardín verde, Paula se había tirado al suelo,
había dejado que la hierba mojada le manchara la ropa, había visto como hija y
padre jugaban, como reían y sonreían, como se divertían. Y ella se había
sentido desplazada, apartada… sabía que solo tenía que llamar a su hija para
que ésta le hiciera caso, pero, al abrir la boca no salía ningún sonido, la voz
se había ido…
Como sentía que se iría ella, se sentía desaparecer al tan solo
pensar que su hija no estaría con ella. El imaginarse una vida sin Sofia era
doloroso, era cruel. Él no podía arrebatarle a la nena.
Y
de todas formas ella no se pensaba arriesgar.
Se
había levantado tan decidida, que la sangre le hervía, la adrenalina recorría
su cuerpo, se sentía fuerte y poderosa, todo le iba a ir bien, o eso pensaba
hasta que llegó hasta Pedro y le tocó el hombro.
Solo
bastó una mirada, para que le flaquearan las piernas, solo bastó tenerlo
delante para que sus fuerzas huyeran, ¿y la mujer fuerte de antes, donde
estaba?
-¿Qué
queres? –la voz de él fue brusca y agresiva, y ella sintió como si la golpearan
con violencia- no estoy dispuesto a discutir de nuevo –le dijo- si tenes algún
problema, espera un rato. No tengo ganas de perder el tiempo con tonterías.
Solo
faltó que le diera un empujón y la apartara, pero peor fue que le diera la
espalda, y siguiera jugando con Sofia, que parecía inmune a las palabras de su
padre. Paula quiso pegarle, y escupirle en la cara, apretó los puños junto a su
cuerpo, y se mordió la lengua para no gritar.
Sin
poderlo evitar, tocó el hombro de Pedro con un dedo, dándole unos golpecitos.
Él se giró y miró a la mujer que lo sacaba de sus casillas, era increíble el
poder que tenía sobre él, lo excitaba, lo enojaba, hacía que la deseara, y que
quisiera apartarla y mandarla lejos, donde no pudiera lastimarlo como había hecho
en el pasado. Más lo único que hizo fue mirarla con indiferencia.
-Te
dij…
-¡Sé
muy bien lo que me dijiste! –exclamó ella- ¡Y me importa muy poco si queres o
no perder tu valioso tiempo! –dijo con ironía- realmente me importa muy poco lo
que te pase. Pero no me deiste otro remedio que tener que hablarte, ¡aunque
gustosa no lo haría! ¡Si queres discutir allá vos!, yo solo tengo que decirte
una cosa, y no pienso esperar a que tengas tiempo –dijo irónica y mirándolo con
los ojos llameantes- porque el mío vale oro, así, que vos decidis, o hablas
conmigo ahora, o me llevas a casa, y te olvidas de mi.
-No
pienso hacer semenjan…
-¡Me
da igual lo que pienses! –lo interrumpió- ya te lo dije, me importas muy poco
–dijo mirándolo furiosa- Solo tengo que darte una respuesta y eso es lo que voy
a hacer.
-Bien
–contestó él lentamente, mirándola de arriba abajo, debía de reconocer que era
extraordinariamente bella, y más aún enojada.
Deseaba
agarrarla, besarla, y abrazarla, hacer que todo desapareciera, que el tiempo se
detuviera, y que sólo por unos minutos, fueran ellos dos. Pero eso no era
posible, y de nada valía pensarlo.
-Me
dijiste que si vuelvo con…
-¡Aca
no! –esta vez fue él quien la interrumpió- vamos a mi despacho.
-No
podemos dejar a Sofia sola.
-No
voy a dejar que todos los empleados escuchen tus gritos de histérica.
Paula
alzó la mano, y le dio una chachetada con muchas ganas. Nunca había sido una
mujer violenta, pero últimamente parecía que los golpes eran su única
respuesta.
-Nadie
me llama histéri…
-¡Nadie
se atreve a pegarme! –exclamó él cogiéndola de los hombros.
-Yo
si –dijo ella- y no vuelvas a insultarme, porque te voy a volver a golpear…
-susurró fervientemente.
-Tomalo
como quieras –le contestó ella temblorosa, su cuerpo vibraba, y él no la
soltaba- Soltame –ordenó, orden que él ignoró.
-Ahora
no sos tan valiente ¿no? –dijo él, pegándola más a su cuerpo.
-¡Papi,
mami! –la voz de Sofia los devolvió a la realidad- ¿juegan? -preguntó la
pequeña.
Los
dos adultos miraron a la niña, y Pedro soltó de pronto a Paula como si quemara,
ella respiró profundamente.
-¿pol
que no?
-Vamos
a hablar…
-Ah…
-la nena asintió como si lo supiera y entendiera, salió corriendo y se tiró por
el tobogán.
-Vamos
adentro –la voz de Pedro fue oscura y profunda. No esperó a que ella lo
siguiera, la asió del codo y la hizo andar junto a él.
Ella
mantuvo su ritmo dando rápidas zancadas, cuando llegaron a lo que ella supuso
que era el despacho de Pedro, él cerró la puerta y ella se soltó con
brusquedad.
-¡No
vuelvas a agarrarme así, no sos nadie!
-Directa
al grano, querida, como te dije antes, no tengo tiempo que perder, y mucho
menos con vos.
Oh,
como dolía la indiferencia. Pero a ella no le importaba, para nada, porque él
no era nada para ella. Solo un bello recuerdo en su pasado y su futura
pesadilla.
-Voy
a volver con vos –dijo ella. Él enarcó una ceja.
-¿Cómo
dijiste? –preguntó él, sonriente, sintiéndose glorioso.
-Me
escuchaste. ¡Y no me pongas esa cara, sabías que no me dejabas otra opción!
-Claro
que si, querida, te dejaba otra opción.
-¡Sos
un cínico! –dijo ella, casi escupiendo las palabras.
-¡Oh,
pero soy un cínico muy afortunado! ¿ viste? En un abrir y cerrar de ojos, lo
tengo todo.
-Cretino…
Él
se acercó a ella, aparentemente furioso, Paula como acto reflejo retrocedió
hacía atrás, dándose cuenta tarde de su error, ahora estaba atrapada, entre la
espada y la pared, y nunca mejor dicho, porque él era una espada, que con tan
solo un corte, la podía partir en muchos pedazos.
-Creo,
que ahora que vas a volver a ser mi mujer, no te va a quedar más remedio que
aprender a comportarte.
-Jamás
voy a volver a ser tu mujer –dijo ella mirándolo con rabia- Nunca. Jamás.
Él
sonrió, y Paula no comprendió su sonrisa.
-Eso
ya lo vamos a ver.
-No
hay nada que ver. Con vivir acá tenes suficiente. Ahora haceme el favor de correrte,
tengo cosas que hacer.
-¡Oh,
no! no me pienso correr. Creo, señora Alfonso, que tenemos que celebrar la
buena nueva.
Un suspiro escapó de su garganta y quiso maldecir, una sonrisa se
instaló en los labios de él, y segundos después, tomó la boca de la chica, en
un beso lento y suave, un beso prometedor.
Haciendo
saber a Paula, que estaba totalmente perdida.
*Fin
Flashback
En
apenas dos días, Paula lo tenía todo empacado, y en casa de Pedro, todas sus
pertenencias ya estaban allí, y ella no se lo podía creer. ¡Qué rápido había
sido todo! Había pasado todo volando… ni siquiera había tenido tiempo de
hacerse a la idea de que había cambiado de casa, y de vida. Se sentía extraña y
perdida.
Quería
gritar y llorar. Pero solo guardaba silencio.
En
los dos días en los que había estado preparándolo todo para mudarse… se había
estado quedando en casa de Pedro. Lo había evitado, no lo había visto en esos
dos días, y quería que siguiera siendo así. Pero sabía que ahora que no tenía
nada más que hacer, tampoco tenía motivo para huir…
Echó
un último vistazo al cuarto de Sofia, y salió de la habitación, Pedro se las
había apañado para tener el cuarto listo en dos días, todo era nuevo, desde la
pintura, los muebles, los juguetes, hasta ropa. Mientras se acomodaba todo, Sofia
había dormido con Paula en la habitación de invitados. Pero ya podía mudarse a
su nuevo cuarto.
Recorrió
el pasillo hasta entrar en su habitación, bueno… la de invitados, nada más
entrar cerró la puerta y se tiró en la cama, quería llorar, pero las lágrimas
no se derramaban. ¿Por qué debía llorar? Todo aquello no era más que una
pesadilla. Una pesadilla terrible. De la que pronto despertaría.
Paula
dio un brinco, y se incorporó en la cama.
-¡Mierda,
me asustaste! –exclamó volviéndose hacía Pedro.
-Si
no estuvieras perdida en tus pensamientos…
-¡Deja
de decirme que debo o no debo hacer!
-Soy
tu marido… tengo derecho a compartir tú cama.
-¡No,
vos no sos nada mío, ni yo soy nada tuyp! –exclamó ella, casi gritándole.
-En
eso te equivocas, corazón susurró él, muy lentamente, mientras se acercaba a
ella- ¿recordas el día de nuestro casamiento? –preguntó.
-Claro
que si –contestó, y su voz se debilitó.
-Cierto…
la describiste muy bien en tú libro.
-¿Recordas
el día de nuestro divorcio, amor? –preguntó interrumpiéndola. Paula abrió la
boca, y entonces la cerró, ¿Qué pretendía? No había tal divorcio.
-No
hay divorcio…
-No…
-susurró ella- no puede ser…
-Si,
cielo, si puede ser. Anda trasladando tus cosas a mi cuarto, porque seguimos
siendo marido y mujer. Hasta que la muerte nos separe…
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Aca el capitulo 7! Espero que les guste!
Ay! Muchas gracias por todos los comentarios, son lo mas! Que lindo que les este gustando la historia!
Mañana hay doble capitulo!
Hasta mañana chicas!
Es buenísima la nove!! Sigue subiendo please!!
ResponderBorrarMuy buena.... intensa... espero los capitulos de mañana......
ResponderBorrarBuenísima..... quedo comiendome las uñas hasta los capi de mañana..... mmmmmmmmm.... me encanta!!!!
ResponderBorrarcada capítulo me atrapa más tu novela espero ansiosa el próximo
ResponderBorrarbuenísimo el capítulo,seguí subiendo!!!
ResponderBorrarQué buenos estos últimos capítulos, recién hoy pude leer los que me faltaban... me encantaron!! gracias por compartirla con nosotras, besos!
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