domingo, 19 de mayo de 2013

Capitulo 10



Pedro apretó los dedos apretando la madera de su escritorio, ¿es que no pensaba decir nada? Veía la cara de Paula, absorta, perdida en sus pensamientos, mantenía la mirada fija en la nada, no miraba a ninguna parte, él tenía la gran necesidad de mover la mano delante de su cara, para saber, si estaba consciente de lo que pasaba a su alrededor.


-¿Paula? –preguntó comenzando a preocuparse.

-Sos un idiota, Pedro  Alfonso, un ser despreciable, cuando me casé con vos jamás llegué a pensar que pudieras ser así. ¿Otra de mis mentiras? ¿Mi hija? De verdad… te odio –farfulló.

Pedro sintió como se le congelaba la sangre. Oyó la madera crujir bajo sus manos, y se detuvo antes de partir la mesa. Respiró, no quería gritar.

-¿Algún insulto más? –preguntó, intentando ser paciente.

-Todavia no te insulte –contestó ella.

-Bien… -¿qué más decir? Le costaba controlarse, realmente deseaba ir hacía ella, sacudirla, abrazarla, volver a sacudirla y besarla para eliminar todas esas palabras de su boca.

-Te odio –repitió ella- no sé cómo me pude enamorar de vos alguna vez, sos la peor persona que…

-¡Alto ahí! ¿Hablas de amor? ¿De ser mala persona? Espera… permiteme reír; ja, ja, ja, ja, ja… No soy yo, quien escribió mentiras, y más mentiras para poder vender una estúpida novela…

-Mentiras… -repitió Paula, mientras luchaba contra el enojo que le quemaba el cuerpo.

-¡Si, mentiras! Si hay algo real en ese libro… es pura coincidencia…

-¿Coincidencias?

No cabía en sí de la rabia, de la furia, quería golpearlo, pegarle hasta que se le pasara toda esa tontería que se había alojado en él. Le gustaba su vida antes de que él reapareciera en ella, lo estaba fastidiando todo.

Del amor al odio solo hay un paso…

¡Cuánto lo había amado, y cuanto lo despreciaba!

Se giró sobre sus pies, dispuesta a marcharse de ahí, daría de cenar a Sofi, y se refugiaría en su habitación con la pequeña, por la mañana, se marcharía a su casa, y contrataría un buen abogado, divorcio….

-¿Dónde te crees que vas? –la voz de él fue vacilante.

-Lejos de vos…

-¡Paula!

-Olvidame…

Pedro, casi saltó hasta alcanzarla, la tomo por el brazo, y la hizo girarse para mirarlo, una punzada de dolor le retorció el estómago al ver las lágrimas acopladas en los ojos de la chica, lágrimas de rabia y dolor.

-Soltame –ordenó ella.

-Solo quiero que lleguemos a un acuerdo.

-¡Te odio! No quiero saber nada de vos, solo quiero irme a mi casa, con mi hija, y olvidarme de que te conozco, Pedro Alfonso, si algún día te amé, si algún día fui tan tonta como para sufrir por vos, olvídate de esos días, porque ahora pagaría lo que fuera, por no haberte conocido.

Silencio… el silencio era tan tenso, tan incómodo que Paula sintió pitarle los oídos, Pedro la miraba como si no la conociera, y ella sintió lágrimas nuevas acoplarse en sus ojos.

De pronto, él la besó.

Un gemido quedó ahogado en la garganta de Paula, él le entreabrió los labios con la lengua, saqueándole la boca. Ella, se rindió antes sus besos, ¡por dios, que débil era! Lágrimas amargas llegaron hasta sus labios unidos, y Pedro maldijo por todo el daño que se habían hecho.

-No llores –suplicó.

Un sollozo sacudió el cuerpo de Paula, y él volvió a besarla, para acallar su pena. Le dolía verla así. Realmente le dolía.

-Pau…

De pronto ella se soltó, ¿Qué hacía? ¿Por qué volvía a caer ante él? Debía mantenerse fuerte.

-Sólo quiero que estemos bien, por nuestra hija –dijo él, apretando los puños para no agarrarla.

-No quiero vivir con alguien que me odia…

-Yo no te odio –dijo él.

-Yo no puedo verte, me hace mal… me haces mal con tus palabras. ¿Mentiras, Pedro? ¿Todo mentira?

-Paula…

¿Cómo contestar a eso? Claro que todo no era mentira, pero ese final…

-Va a ser mejor que me vaya… -dijo ella.

-Sabes a que me refiero cuando hablo de mentiras.

-No… no sé nada. Solo sé que te metiste en mi vida, y en vez de sentir alegría, me siento desdichada.

-Si no te hubieras ido…

-¡Si no te hubieras muerto!

-¡Estoy vivo, Paula! ¡Estoy vivo! –estalló- ¡Fuiste vos quien decidió matarme en tú estúpido libro! Inventando ese “heroico” final.

-¡Yo no decidí matarte! ¿Cómo crees que soy tan estúpida para hacer algo así? ¡Pensa Pedro! ¡Pensa! Si yo hubiera sabido que estabas vivo ¿para qué iba a molestarme en escribir algo falso, sabiendo que me podías descubrir? ¿Me consideras tonta?

Si… Pedro quiso escupir esa simple palabra y así hacerla enojar  hacerla arder, como estaba ardiendo él.

-¿Por qué lo hiciste entonces? –preguntó calmadamente.

Y Paula se calló.

-¿Por qué escribiste eso entonces? –repitió él- Decime  Paula, dame una explicación…

-Ese no iba a ser el final… -comenzó ella.

-¿No? ¿Entonces, cual iba a ser el final? Explicame…

-El final… iba a ser el verdadero. Pero la editora, me dijo que... si hacía algunas modificaciones quedaría mejor y…

-¿Y cuál es el verdadero final? ¿Ibas a escribir que decidiste huir de pronto?

-¡No! ¡No es así!

-¿No?

-¡No!

Silencio… Pedro estaba esperando una explicación, y Paula lo sabía. Suspiró y se alejó más de él, dándole la espalda, se sentó en uno de los sillones y lo miró a los ojos.

-Ángel me dijo que habías muerto –los nervios de Pedro se crisparon; otra mentira más- cuando… cuando me quedé en casa, porque no me sentía bien… era, era… ese día descubrí que estaba embarazada… Te estuve esperando mucho tiempo, para decírtelo, deberías haber vuelto por la noche, y ya era de día…

De pronto Paula sintió como se transportaba al pasado, la sangre se le congelaba, y el corazón le latía desenfrenadamente…

*Flasback
Hacía frío, se había olvidado de prender la calefacción, y se había quedado dormida en el sofá, esperando a Pedro, con una finita manta, que la apartaba del un ligero fresco al anochecer, pero no el que había después de toda una noche fría. Con la mente embotada había abierto los ojos, y había mirado a su alrededor buscando a Pedro ¿Dónde estaba? ¿Por qué no había vuelto?

Por costumbre sabía, que a veces, se podía retrasar en cualquiera de sus aventuras, Pepe tomaba caminos variados, le gustaba explorar, y ella sabía que un poco de retraso era normal. Pero era extraño, cuando él se había ido, lo había hecho preocupado, porque ella se sentía mal. De todas formas, Paula no le dio importancia, sabía que le tenia que dar una noticia importante, y lo esperaría ansiosa.

El día pasó… la tarde, y llegó la noche. La inquietud de Paula, aumentó ¿y Pedro? ¿Dónde se había metido?

Impaciente, como era, descolgó el teléfono, y marcó al número de Pepe, con un poco de suerte, tendría señal y contestaría. No contestó. Sus nervios se concentraron en su estómago. Pepe, Pepe, Pepe…

El timbre de la puerta sonó de pronto… y Paula corriendo fue a abrirla. En la entrada se encontró a Ángel, su cuñado, simpático, amable… un chico piola. Paula le tenía… cariño, por así decirlo, mucho trato no había tenido, pero él, siempre se portaba bien con ella, aunque no le hacía gracia la forma con la que la miraba a veces…

-Ángel, ¿Qué haces acá?

Su cuñado, puso mala cara, y se metió en la casa un par de pasos.

-¿Puedo pasar?

-¡Claro, claro! ¿Pero qué pasa?

-Es Pedro… -declaró él, mirándola a los ojos, de esa forma extraña que a ella no le gustaba.

-¿Qué pasa con él? No llego a… -se detuvo- ¿dónde está, Ángel?

-Querida… -susurró, acercándose a ella, y frotándole los brazos- mucho me temo que tuvo un accidente…

-No…

-No sobrevivió

-No…

Los siguientes recuerdos… se tornaban borrosos, solo recordaba la oscuridad en la que se había ahogado segundos después…

Fin de Flashback

-¿Me estás diciendo, que mi hermano te dijo que me había muerto? ¿Mi hermano?

-Ya me escuchaste…

-¡Te estás convirtiendo en una buena mentirosa! –exclamó él indignado- Mi hermano… y casi te creo…

-Pedro...

-Mi hermano estuvo conmigo durante estos tres años, Paula. ¡Estuvo conmigo, apoyándome! Cosa que vos no. A ver, ahora decime, ¿ese iba a ser el final de tu… libro?

Ella asintió.

-¡Pero no lo fue!

-Mi editora me aconsejó algo más conmovedor…

-¡Y decidiste seguir inventando cosas!

-¡No inventé nada!

-Si, claro que si. Es lo único que haces, inventar, e inventar. ¿Y vos decis que yo te decepciono, Paula? ¿Yo, que me pase casi tres años, intentando acordarme de algo de mi pasado? ¿Yo, que me quedé en casa intentando vivir, mientras vos  te dedicadas a escribir mentiras? ¿Y sos vos la decepcionada?

Pedro, de tres zancadas salió de allí, sin dejarla hablar, sin dejarla explicarse, ahora era él el que estaba más que harto de ella. De un portazo cerró y sin mirar atrás se fue.


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Un bonustrack?
A pedido de las lectoras!jaja
Espero que les guste!:)
Ahora si, NO HAY MAS CAP por hoy! 
Hasta mañana! :)

3 comentarios:

  1. No puede ser, tiene q enterarse d todo lo malo Pedro. Por favor!!!!!!!!!!!

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  2. wow buenísimo,seguí subiendo!!!

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  3. Ayy estaba esperando que Paula le contara la verdad!! ojalá Pedro la pueda entender en algún momento, qué situación difícil!! Besos espero el próximo!

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