-¿De quien es? –la voz de Pedro rugió, mientras la
puerta se estrellaba contra la pared.
-Enfermera –llamó ella.
-Dejate de enfermeras y decime de quien es ¿de quién es, eh? ¡Decimelo!
Paila tiró de las sábanas mientras su cuerpo temblaba del miedo, ¿de quién
era qué? ¿de qué hablaba? ¿Y porque gritaba como si fuera sorda?
-¿Qu… de qué… a que te referis?
-A Sofia ¿a quién más? ¿De quién es, Paula? ¡Decimelo! ¿Por eso te
fuiste? ¿Por eso no me esperaste?
-Yo…
-¡Sos una…! –de pronto se calló y se mordió la lengua para no decir lo
que pensaba, él sabía controlarse… y eso iba a hacer- de verdad me das asco
–dijo.
La rabia de Paula surgió de la nada, ¿Qué le daba asco, pero quien se
creía que era?
-Creeme, no sos el único que tiene ganas de vomitar –contestó respirando
hondo. No le iba a dar el gusto de verla enojarse.
-Ah, encima con sarcasmo. No te vayas por la tangente, ¡y decime de
quien es la nena!
-¿Sofia? –preguntó.
-¡Creo que te dije antes de quien hablaba!
-¿Me estás preguntando de quien es hija Sofia?
-Bien… veo que comenzas a comprender –se burló él.
El calor que recorrió el cuerpo de Paula no era de nada bueno, el miedo
se apoderó de ella ¿a qué venía esa pregunta? No quería responder…
-El padre, Paula, hablo del padre de la nena.
-No hay…
-Bien. Paula, no estoy para juegos.
-¡Yo tampoco! No tengo por qué darte explicaciones.
-Creo, que me debes muchas explicaciones, y podes ir empezando por
decirme quien es el padre de la nena.
-Te dije que no tengo por qué darte explicaciones.
Pedro se acercó a la cama, y se inclinó sobre el cuerpo indefenso de la
chica, Paula se escondió, a pesar de que quería espantarlo no lo hizo, y lo
miró a los ojos, él, que la miraba con intensidad, se acercó más.
-Ya te dije lo que tenías que oír.
-¿Ah, si? ¿Cuándo? Porque yo no me entere…
-¡Si aca hay algún estúpido ese sos vos! ¡Te pasas tres años
desaparecido, muerto! Venis ¿y me pedis explicaciones? Oh, creo que aca el
único que tiene que dar explicaciones sos
vos.
-¿Desaparecido? ¿Muerto? Me parece que alguien se aprendio muy bien su
papel… ¿Cómo, Paula, cómo morí? Recordame aquel trágico golpe y como morí en
tus brazos…
Las mejillas de la chica se tiñeron, y la vergüenza se apoderó de ella.
-¿No? Si no recuerdo mal, fuiste vos quien saco el tema.
-Fue un acto fallido.
-Si, de eso vamos a hablar más tarde, ahora quiero saber de quién es hija Sofia.
-¿De quien pensas que es hija, Pedro? –se aventuró Paula.
-Mmm… no lo sé, hay tantos candidatos –respondió dudoso.
-Sos un cínico. El único hombre con el que he estado en toda mi vida
fuiste vos.
-Ja, ja –rió Pedro sarcásticamente tocando las palmas- ¿estás diciendo
que Sofia es hija mía?
-Eso mismo.
-No lo creo.
Paula fue a defenderse, cuando de pronto la puerta se abrió.
-Mami –la voz alegre de una niña sonó- ¿Qué te pasó, mami?
Pedro miró a la pequeña castaña que gateaba por la cama de su madre, en
la puerta apareció de pronto una morocha, que traía una bolsa enorme y una
muñeca bajo el brazo.
-¡Paula! –dijo la voz celestial de la chica- ¿Qué te paso, estás bien?
Cuando me dijeron que llamaban del hospital casi me da algo… dejé a Marcos con
los nenes y traje de inmediato a Sofi…
-Así que esta es Sofia… -Pedro habló sin pensar, y siguió mirando a la
criatura que estaba tocando la cara de su madre.
-Estoy bien… -le contestó a Zaira, su amiga.
-Oh, que bueno, ¡me llevé un susto de muerte!
La niña miraba hipnotizada a aquel hombre que la observaba, algo le
sonaba de él, miró a su madre que la miraba con miedo, pero volvió a mirar a
aquellos ojos que eran como los suyos. Y dando un salto en la cama se incorporó
para pronunciar una única palabra.
-¡Papi!
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Gracias por todos sus comentarios!
Que lindo que este gustando la nove!
Aca va el 2! Espero que el guste!
Hasta mañana! :)
buenísimo,seguí subiendo!!!
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