…Todo era tan hermoso. Simplemente maravilloso. Estábamos en un lugar magnifico con un bello paisaje y la maravillosa noticia de que íbamos a ser padres, un regalo bendito, alguien, una personita que nos uniría más. Miré a mi amado marido con amor, y él me sonrió con esa sonrisa que me hacía flaquear, a pesar de los años de matrimonio, siempre tenía el mismo efecto que la primera vez…
-¿Bajamos?
–preguntó él, mirando hacía abajo, aquellas piedras se veían peligrosas, pero
él era un aventurero… no temía al peligro.
-No
se, Pepe… ¿y si nos hacemos daño?
-¡No
te preocupes! Baja vos primero, y yo te sostengo la cuerda desde aca ¿si?
No
muy convencida acepté, y eternos minutos después pisaba tierra firme, el
corazón me latía frenéticamente, pero teniendo a Pepe me había sentido segura…
-¡Correte,
que voy!
No
me dio tiempo a reaccionar, Pepe ya estaba pisando piedra a piedra, con fuerza,
y yo las veía tan frágiles… tenía miedo, por él…
Una
pequeña piedra golpeó a otras, y el ruido fue sonoro, el corazón me palpitó y
de pronto tenía el cuerpo rígido, un grito de auxilio fue lo que oí, y a
continuación a mi marido en el suelo…
-¡Pepe,
Pepe, gordo, amor! –lo llamé arrodillándome.
-Paula…
-me dijo con voz muy tenue- mi vida…
El
alma cayó a mis pies al ver el charco de sangre que comenzaba a llenar el
suelo.
-¡El
celular, hay que llamar a la ambulancia, el equipo de rescate…! ¿Dónde está?
¿cómo va eso?
Las
preguntas salían de mis labios con rapidez, y agolpadas, solo quería que él se
pusiera bien. De rodillas ante él marqué el número de emergencia.
-Paula…
-me llamó.
-Pepe,
no hables, te vas a poner bien.
-Te
amo… siempre te ame, y siempre te voy a amar. Cuidatei, y cuida a nuestro bebé,
pero… prometeme que pase lo que pase, te vas a cuidar, a vos y a nuestro hijo.
-Vos
vas a estar con nosotros…
-Prometelo…
por favor.
-Te
lo prometo…
Las
lágrimas cayeron por mis mejillas, al ver como mi marido cerraba los ojos, el
dolor era tan fuerte que destruía mi pecho, ¿Cómo podía estar pasándome eso? Me
eché sobre su cuerpo…
-Por
más que lo escuche, siempre me hace llorar –interrumpió una mujer sorbiéndose
la nariz- Muchas gracias por leérnoslo –dijo.
-No
hay de que –susurró Paula, en un suspiro al mirar a su lectora. Respiró hondo y
se puso de pié. Llevaba horas rodeadas de personas que habían leído su libro,
“Mi historia” Una historia de amor basada en su vida y en sus vivencias…
le había costado mucho pasarlo todo al papel, y guardar así todos sus
recuerdos- ¿Alguien tiene alguna pregunta?
-Si,
yo.
La
voz aguda de aquel hombre, le estrujó el corazón, alzó la vista y miró hacía
donde estaba el dueño de dicha voz. Casi todo él estaba cubierto, pero de
pronto se quitó el gorro que le ensombrecía la cara y la miró con los ojos
helados.Paula lo miró inaudita, aquello era… imposible.
No
podía ser real.
Imposible.
-¿Cómo
es posible que seas tan mentirosa y manipuladora? Sos una sin vergüenza y vas a
pagar todo lo que hiciste... Nadie miente sobre Pedro Alfonso.
Qué lindo capítulo, parece ser una novela distinta a las que estoy acostumbrada a leer.. me podrás avisar cada vez que subas? soy @MLuciaAparicio .. gracias:) un beso!
ResponderBorrarQue lindo que te guste! Dale! ;)
Borraruuuuuuuu..... que intriga... viene de suspenso parece.....
ResponderBorrarno pudo esperar a leerla ahora.... :)