Abrió
los ojos poco a poco, hasta que se acostumbró a la poca luz que había en la
habitación, Pedro giró sobre el colchón con mucho cuidado, estaba de espaldas a
Paula, era la única manera en la que podía impedir hacer el gesto de abrazarla
y pegar aquel menudo cuerpo contra el suyo.
Suspiró
pesadamente, mientras se acomodaba contra la almohada, buscando una posición
cómoda en la que pudiera observarla bien. Era su pasatiempo por las mañanas;
mirarla. Ver como su pecho subía y bajaba a causa de la profunda respiración.
Ver su pelo revuelto, sus mejillas sonrojadas, sus labios entreabiertos…
Alzó
la mano, y tocó la frente para descubrir si le había vuelto a subir la fiebre;
resultado negativo. Tenía la temperatura ideal, su rostro volvía a tener su
color de siempre. Y a ella se la veía relajada, tranquila. Dejó que su mano
vagara por el rostro de ella, bajando por su mejilla caliente, en la cual posó
la mano abierta disfrutando de su contacto, su dedo pulgar descendió hacía los
labios de Paula, y los acarició suavemente.
Un
suspiro escapó entre los labios femeninos, y él quiso atraparlo con un beso. Paula
se lamió los labios secos, y toco los dedos de él inconscientemente, se sentía
bien, protegida y cálida, se revolvió en el colchón, buscando algo, rodó por el
y acabó chocando con un cuerpo sólido, respiró satisfecha al sentir el calor
que manaba de aquel cuerpo y se acurrucó contra él.
Pedro
contuvo el aliento, tenía una mano alzada sin saber donde apoyarla, más quería
bajarla y recorrer con la palma de la mano el cuerpo que ahora estaba junto al
suyo, como él había deseado…
Paula
estaba frente a él, podría sentir su aliento cálido rebotar contra su pecho,
sus manos pequeñas apoyadas contra su pecho, sus piernas contra las suyas… bajó
la mano que tenía en el aire muy despacio, hasta apoyarla en la cintura de su mujer,
sobre su piel descubierta jugó con los dedos, acariciándola despacio, poco a
poco fue dejando su mano bajar hasta alcanzar su espalda y comenzó a subirla
recorriéndola por debajo de la camisa del pijama.
-Pedro…
-un susurro bajo, acompañado de un suspiro; su nombre, que escapó de los labios
de la rubia que tenía delante. La miró, sin poderlo evitar, dejó de acariciarle
la cara, y le tocó la cara, lo justo para alzarle el rostro y poder vérselo.
-¿Estás
dormida? –preguntó.
-Aja…
-contestó ella.
-Paula
–suspiró él. Y entonces, Paula; lo besó.
Un
beso tímido y suave en el que apoyó sus labios contra los de él, dulcemente.
Tan dulcemente que lo hizo suspirar, Pedro volvió a apoyar su mano en la
espalda de Paula, y con todo su esfuerzo, la dejó ahí, sin moverla, sin apretar
aquel cuerpo que tanto deseaba contra el suyo.
Poco
a poco, Paula fue besándolo más, su lengua jugueteó con los labios de él, y Pedro
volvió a suspirar, sabía que no debía responderle el beso, ella estaba medio
dormida, pero era tan difícil…
Dejándose
vencer, entreabrió los labios para ella, y le devolvió el beso, Paula suspiro y
abrió los ojos; aquello no era un sueño. Bien, era la pura y real realidad.
Volvió
a suspirar, dios santo, ¿Qué estaba haciendo?
Pedro
giró el cuerpo de Paula, hasta que quedó bajo el suyo y le alzó la remera
dejándole todo el vientre desnudo, posó su gran mano sobre él y la acarició mientras
bajaba hasta llegar a la ropa interior de ella.
-Oh
dios –dijo, ¿y los pantaloncitos que ella solía ponerse para dormir?
-Pepe…
-lo llamó ella, pidiéndole que… ¿siguiera?
Él
la miró a los ojos soñolientos, y Paula se derritió al mirar los de Pedro, lo
deseaba tanto… tanto como lo amaba. El simple hecho de reconocer la verdad, le
produjo dolor de estómago, ella no debería amarlo, aunque en la última semana
se hubiera ocupado de ella, tratándola como una reina.
Una
semana, no borraba tres años, ni las últimas semanas… Ni sus actos… ni na… Pedro
volvió a besarla, y le robó la capacidad de pensar. Ella suspiró, ya que no
podía respirar con normalidad, esos besos tan largos y profundos… él tenerlo
sobre ella…
-Te
necesito –dijo él- dejame hacerte mía… -pidió.
Paula
lo miró, con los labios hinchados, con los ojos nublados, y no pudo darle una
negativa, ella misma lo deseaba, y aunque fuera una única vez… una última...
-Haceme
tuya –pidió ella, y él gruñó cuando se agachó a cubrir sus labios con los
suyos.
La
poca ropa que llevaban encima desapareció.
-Pepe
–lo llamó roncamente.
-Shh…
silencio, hermosa, ahora viene lo mejor…
Abrazada a él, Paula suspiró y le acarició el pecho desnudo mientras Pepe dormía.
Sintió como su corazón se encogía y aguantó las lágrimas.
-Te
amo… -suspiró- mucho –añadió- aunque no me creas…
Lo
miró a la cara relajada, y lo besó en el hombro, se deshizo de su abrazo, y
buscó su bata, quería y necesitaba ir a ver a Sofia. Un poco de aire fresco no
le vendría mal.
Meció
la hamaca mientras veía a su hija dormir, otra vez. Hacía poco que había conseguido
dormirla, se había despertado por una pesadilla, y al ser sábado, no tenía apuro
por despertarla.
En
la sombra de la habitación respiró tranquila mirando su pequeño cuerpito
dormir. Unos pasos en el pasillo la alertaron, y las alarmas se le despertaron.
Respiró profundamente, y alzó las antenas del peligro.
Un
cuerpo apareció en la puerta, alto pero delgado; Ángel. Se dispuso a
levantarse, pero decidió ver que iba a hacer…
-Oh,
pequeña criatura, indefensa y frágil… -dijo él, mirando la cama de la niña-
¿sabes, Sofia? Sos una nena muy hermosa… como tu mamá, pero, si te soy sincero
querida, preferiría que no estuvieras viva. No tengo nada en contra tuyo, de
verdad. Pero si no hubieras nacido, mi “queridísimo” hermano, solo se habría
vengado de tu mamá, y él seguiría sufriendo… Cosa que no es así. Porque ahora
está con ella. ¿Sabes lo que me costó convencerlo de que ella lo había
abandonado? ¿Lo sabes? No, verdad, como vas a saberlo… Me había quedado todo
tan hermoso… “ella se fue, ya se cansó de vos” Oh… pobre Pedro. Se portaba
bien, hasta que recupero la memoria, entonces ya solo pensaba en la idiota de
tu mamá. ¡Como si fuera algo especial!
Paula
estaba perpleja. No conseguía moverse, ni siquiera era capaz de hablar, ¿Cómo
podía ser tan mezquino? Y además, hablaba como si estuviera totalmente loco…
fuera de sí. La hamaca rechinó, y él se alertó.
-¿Quién
anda ahí? -De pronto la luz se encendió, Ángel la había encendido- Vaya, vaya,
si tenemos aca a la mujercita…
-Ángel…
-susurró ella- Vos… ¿Cómo pudiste?
-¿Qué?
–rió él, aunque vaciló unos segundos- ¿mentir, y separarlos? En realidad fue
fácil… si no hubieras escrito ese dichoso libro él no te habría recordado, y
entonces, vos no sabrías que él estaba vivo… y si tu hija no hubiera nacido,
ahora vos la estarías pasando mal, y él
sería desdichado. Una lástima que no previera tu embarazo y el que se te diera
por escribir… es algo que no sucederá la próxima vez…
-¿Por
qué? –peguntó ella, sin comprender nada.
-¿Por
qué, qué? ¿Por qué lo separé de vos…? –ella asintió- oh, querida Paula… no
tengo nada en contra de tuyo. ¿Pero crees que es fácil vivir a la sombra de tú
queridísimo marido? Todos lo adoraban, y todos pasaban de mi… ¿sabes que sólo
somos medios hermanos? Si… solo somos hermanos por parte de padre, y el mío ni
siquiera me quería reconocer… ¿sabes que decía? Que mi madre era una puta
barata… Y que yo era un error… Yo lo escuche decírselo a Pedro… lo escuche. ¡Y
mi hermanastro me miraba con lástima! Como si a mí me importara… -rió- me
dediqué a fastidiarle un poco la juventud, pero no sirvió, pero entonces
llegaste, y solo con hacerte un poco de daño a, él sufría un mundo. Porque te
amaba. ¿Ves lo frágil que es el amor?
Ella
seguía sin habla. ¿Qué decir?
-Pero,
¿sabes? La próxima vez voy a hacer las
cosas bien, nada de dejar lagunas, la próxima vez… y sintiéndolo mucho por vos.
Todos van a sufrir… y yo por fin voy a poder quedarme con todo lo que es mío.
-¿Tuyo?
-¡Mi
dinero! ¿Sabes que el estúpido de mi padre le dejó todo a Pedro a pesar de que
a él no le gustaban los negocios? Pero el muy imbécil, se hizo cargo de la
empresa… a pesar de que casi nunca está en ella, siempre soy yo ¡yo! ¡y yo
debería ser el jefe, no él! Pero todo pronto se va a poner en su lugar… Solo
tengo que acabar con vos. Y él se vendrá abajo.
A
Paula se le heló la sangre y retrocedió hacía atrás, él la siguió.
-¡ANGEL!
–la voz de Pedro sonó dura, fría y cruel, sus ojos estaban oscuros, y tenía los
puños apretados.
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:O
Re contra CHAN! Esta vez no se salva!
Espero que les guste!
Gracias por los comentarios y la buena onda!:)
ULTIMOS CAPITULOS!
Hasta mañana! :)
Por fin! !! Se descubrió la verdad! ! Amo la nove! Sube otro porfavor!!
ResponderBorrarQuiero saber que pasa!!
hermoso!!!! me encanto, por llego la verdad!!!
ResponderBorrarlalalalalla AMO LA NOVELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!1 Es genial!! :)
ResponderBorrarbuenísimo,no lo podes dejar ahí!!! seguí subiendo!!!
ResponderBorrarBuenísima historia.... totalmente atrapada en ella. Espero ansiosa los capitulos de mañana..... :)
ResponderBorrarAl fin se descubrió la verdad!!!!!!!!!!!
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