jueves, 23 de mayo de 2013

Capitulo 14


Abrió los ojos poco a poco, hasta que se acostumbró a la poca luz que había en la habitación, Pedro giró sobre el colchón con mucho cuidado, estaba de espaldas a Paula, era la única manera en la que podía impedir hacer el gesto de abrazarla y pegar aquel menudo cuerpo contra el suyo.

Suspiró pesadamente, mientras se acomodaba contra la almohada, buscando una posición cómoda en la que pudiera observarla bien. Era su pasatiempo por las mañanas; mirarla. Ver como su pecho subía y bajaba a causa de la profunda respiración. Ver su pelo revuelto, sus mejillas sonrojadas, sus labios entreabiertos…

Alzó la mano, y tocó la frente para descubrir si le había vuelto a subir la fiebre; resultado negativo. Tenía la temperatura ideal, su rostro volvía a tener su color de siempre. Y a ella se la veía relajada, tranquila. Dejó que su mano vagara por el rostro de ella, bajando por su mejilla caliente, en la cual posó la mano abierta disfrutando de su contacto, su dedo pulgar descendió hacía los labios de Paula, y los acarició suavemente.

Un suspiro escapó entre los labios femeninos, y él quiso atraparlo con un beso. Paula se lamió los labios secos, y toco los dedos de él inconscientemente, se sentía bien, protegida y cálida, se revolvió en el colchón, buscando algo, rodó por el y acabó chocando con un cuerpo sólido, respiró satisfecha al sentir el calor que manaba de aquel cuerpo y se acurrucó contra él.

Pedro contuvo el aliento, tenía una mano alzada sin saber donde apoyarla, más quería bajarla y recorrer con la palma de la mano el cuerpo que ahora estaba junto al suyo, como él había deseado…

Paula estaba frente a él, podría sentir su aliento cálido rebotar contra su pecho, sus manos pequeñas apoyadas contra su pecho, sus piernas contra las suyas… bajó la mano que tenía en el aire muy despacio, hasta apoyarla en la cintura de su mujer, sobre su piel descubierta jugó con los dedos, acariciándola despacio, poco a poco fue dejando su mano bajar hasta alcanzar su espalda y comenzó a subirla recorriéndola por debajo de la camisa del pijama.

-Pedro… -un susurro bajo, acompañado de un suspiro; su nombre, que escapó de los labios de la rubia que tenía delante. La miró, sin poderlo evitar, dejó de acariciarle la cara, y le tocó la cara, lo justo para alzarle el rostro y poder vérselo.

-¿Estás dormida? –preguntó.

-Aja… -contestó ella.

-Paula –suspiró él. Y entonces, Paula; lo besó.

Un beso tímido y suave en el que apoyó sus labios contra los de él, dulcemente. Tan dulcemente que lo hizo suspirar, Pedro volvió a apoyar su mano en la espalda de Paula, y con todo su esfuerzo, la dejó ahí, sin moverla, sin apretar aquel cuerpo que tanto deseaba contra el suyo.

Poco a poco, Paula fue besándolo más, su lengua jugueteó con los labios de él, y Pedro volvió a suspirar, sabía que no debía responderle el beso, ella estaba medio dormida, pero era tan difícil…

Dejándose vencer, entreabrió los labios para ella, y le devolvió el beso, Paula suspiro y abrió los ojos; aquello no era un sueño. Bien, era la pura y real realidad.
Volvió a suspirar, dios santo, ¿Qué estaba haciendo?

Pedro giró el cuerpo de Paula, hasta que quedó bajo el suyo y le alzó la remera dejándole todo el vientre desnudo, posó su gran mano sobre él y la acarició mientras bajaba hasta llegar a la ropa interior de ella.

-Oh dios –dijo, ¿y los pantaloncitos que ella solía ponerse para dormir?

-Pepe… -lo llamó ella, pidiéndole que… ¿siguiera?

Él la miró a los ojos soñolientos, y Paula se derritió al mirar los de Pedro, lo deseaba tanto… tanto como lo amaba. El simple hecho de reconocer la verdad, le produjo dolor de estómago, ella no debería amarlo, aunque en la última semana se hubiera ocupado de ella, tratándola como una reina.

Una semana, no borraba tres años, ni las últimas semanas… Ni sus actos… ni na… Pedro volvió a besarla, y le robó la capacidad de pensar. Ella suspiró, ya que no podía respirar con normalidad, esos besos tan largos y profundos… él tenerlo sobre ella…

-Te necesito –dijo él- dejame hacerte mía… -pidió.

Paula lo miró, con los labios hinchados, con los ojos nublados, y no pudo darle una negativa, ella misma lo deseaba, y aunque fuera una única vez… una última...

-Haceme tuya –pidió ella, y él gruñó cuando se agachó a cubrir sus labios con los suyos.

La poca ropa que llevaban encima desapareció.

-Pepe –lo llamó roncamente.

-Shh… silencio, hermosa, ahora viene lo mejor…

Abrazada a él, Paula suspiró y le acarició el pecho desnudo mientras Pepe dormía. 

Sintió como su corazón se encogía y aguantó las lágrimas.

-Te amo… -suspiró- mucho –añadió- aunque no me creas…

Lo miró a la cara relajada, y lo besó en el hombro, se deshizo de su abrazo, y buscó su bata, quería y necesitaba ir a ver a Sofia. Un poco de aire fresco no le vendría mal.

Meció la hamaca mientras veía a su hija dormir, otra vez. Hacía poco que había conseguido dormirla, se había despertado por una pesadilla, y al ser sábado, no tenía apuro  por despertarla.

En la sombra de la habitación respiró tranquila mirando su pequeño cuerpito dormir. Unos pasos en el pasillo la alertaron, y las alarmas se le despertaron. Respiró profundamente, y alzó las antenas del peligro.

Un cuerpo apareció en la puerta, alto pero delgado; Ángel. Se dispuso a levantarse, pero decidió ver que iba a hacer…

-Oh, pequeña criatura, indefensa y frágil… -dijo él, mirando la cama de la niña- ¿sabes, Sofia? Sos una nena muy hermosa… como tu mamá, pero, si te soy sincero querida, preferiría que no estuvieras viva. No tengo nada en contra tuyo, de verdad. Pero si no hubieras nacido, mi “queridísimo” hermano, solo se habría vengado de tu mamá, y él seguiría sufriendo… Cosa que no es así. Porque ahora está con ella. ¿Sabes lo que me costó convencerlo de que ella lo había abandonado? ¿Lo sabes? No, verdad, como vas a saberlo… Me había quedado todo tan hermoso… “ella se fue, ya se cansó de vos” Oh… pobre Pedro. Se portaba bien, hasta que recupero la memoria, entonces ya solo pensaba en la idiota de tu mamá. ¡Como si fuera algo especial!

Paula estaba perpleja. No conseguía moverse, ni siquiera era capaz de hablar, ¿Cómo podía ser tan mezquino? Y además, hablaba como si estuviera totalmente loco… fuera de sí. La hamaca rechinó, y él se alertó.

-¿Quién anda ahí? -De pronto la luz se encendió, Ángel la había encendido- Vaya, vaya, si tenemos aca a la mujercita…

-Ángel… -susurró ella- Vos… ¿Cómo pudiste?

-¿Qué? –rió él, aunque vaciló unos segundos- ¿mentir, y separarlos? En realidad fue fácil… si no hubieras escrito ese dichoso libro él no te habría recordado, y entonces, vos no sabrías que él estaba vivo… y si tu hija no hubiera nacido, ahora vos  la estarías pasando mal, y él sería desdichado. Una lástima que no previera tu embarazo y el que se te diera por escribir… es algo que no sucederá la próxima vez…

-¿Por qué? –peguntó ella, sin comprender nada.

-¿Por qué, qué? ¿Por qué lo separé de vos…? –ella asintió- oh, querida Paula… no tengo nada en contra de tuyo. ¿Pero crees que es fácil vivir a la sombra de tú queridísimo marido? Todos lo adoraban, y todos pasaban de mi… ¿sabes que sólo somos medios hermanos? Si… solo somos hermanos por parte de padre, y el mío ni siquiera me quería reconocer… ¿sabes que decía? Que mi madre era una puta barata… Y que yo era un error… Yo lo escuche decírselo a Pedro… lo escuche. ¡Y mi hermanastro me miraba con lástima! Como si a mí me importara… -rió- me dediqué a fastidiarle un poco la juventud, pero no sirvió, pero entonces llegaste, y solo con hacerte un poco de daño a, él sufría un mundo. Porque te amaba. ¿Ves lo frágil que es el amor?

Ella seguía sin habla. ¿Qué decir?

-Pero, ¿sabes? La próxima vez voy a hacer  las cosas bien, nada de dejar lagunas, la próxima vez… y sintiéndolo mucho por vos. Todos van a sufrir… y yo por fin voy a poder quedarme con todo lo que es mío.

-¿Tuyo?

-¡Mi dinero! ¿Sabes que el estúpido de mi padre le dejó todo a Pedro a pesar de que a él no le gustaban los negocios? Pero el muy imbécil, se hizo cargo de la empresa… a pesar de que casi nunca está en ella, siempre soy yo ¡yo! ¡y yo debería ser el jefe, no él! Pero todo pronto se va a poner en su lugar… Solo tengo que acabar con vos. Y él se vendrá abajo.

 A Paula se le heló la sangre y retrocedió hacía atrás, él la siguió.

-¡ANGEL! –la voz de Pedro sonó dura, fría y cruel, sus ojos estaban oscuros, y tenía los puños apretados.


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:O
Re contra CHAN! Esta vez no se salva!
Espero que les guste!
Gracias por los comentarios y la buena onda!:)

ULTIMOS CAPITULOS!

Hasta mañana! :)

6 comentarios:

  1. Por fin! !! Se descubrió la verdad! ! Amo la nove! Sube otro porfavor!!
    Quiero saber que pasa!!

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  2. hermoso!!!! me encanto, por llego la verdad!!!

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  3. lalalalalla AMO LA NOVELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!1 Es genial!! :)

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  4. buenísimo,no lo podes dejar ahí!!! seguí subiendo!!!

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  5. Buenísima historia.... totalmente atrapada en ella. Espero ansiosa los capitulos de mañana..... :)

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