viernes, 24 de mayo de 2013

Capitulo 15


Paula rígida como un palo, vio el puño de Pedro chocar contra la mandíbula de Ángel. Un grito ahogado escapó de su garganta y corrió a rescatar a su hija de aquel espantoso espectáculo, aunque, no podía evitar alegrarse de que alguien hiciera lo que ella deseaba hacer.

Pedro agarro a su hermano por la camisa y lo levantó sin ningún cuidado, se oyó la tela crujir, pero era un sonido al que nadie le prestó atención. Al levantarlo y tenerlo de pie, algo a lo que Ángel colaboró, Pedro se dedicó a estrellar la espalda de aquel hombre contra la pared, con fuerza, pero con menos de la que quería usar.

-Vos –farfulló- Maldito bastardo… ¡Me mentiste!

Ángel, loco, tuvo la desfachatez de soltar una carcajada, a pesar de que su labio sangraba incontrolablemente, y su cuerpo temblaba.

-¿Duele, verdad hermanito? ¿Duele saber que ella no hizo nada, a que si?

-Hijo de puta.

Los ojos de Ángel se achicaron, si algo si le molestaba era el insulto a su madre. Aunque ignoró el escozor de su vientre y se dedicó a mirar a Pedro.

-¿Qué pasa, Pepe? ¿Ya no me vas a pegar más?

-¡Me das asco! –escupió.

-¡Como vos a mi! Creeme que no soy muy feliz de tenerte como hermano… una desdicha la de Paula el haberte conocido… después de tanto que la amabas, mira como la trataste… y la pobre inocente, siempre decía la verdad…

Pedro gruñó de rabia, se acordó de todas las veces en las que Paula había discutido con él, en cuentas veces le había dicho y repetido la verdad sin que él la creyera…

-¡Todo esto es por tu culpa! –gruñó.

-Oh… me temo que no, querido hermano. Yo sólo te conté algo, fuiste vos el que tiró su amor… Y no le creíste para nada…

Pedro giró la cabeza hacía Paula. 

Ella volvió la cabeza hacía su hija. No quería mirarlo en ese momento, no ahora cuando sabía que él había escuchado la verdad.

-No sufriste, ni la mitad de lo que mereces… -se burló su hermano- Si no la hubieras dejado embarazada… -chasqueó la lengua pensativo- un fallo en mi bonito plan… Te estropeé las cuerdas… quizás hubiera tenido más suerte si te hubieras matado de verdad, pero no corrí con esa suerte –se lamentó el joven.

A Pedro se le heló la sangre, y Paula perdió la capacidad de respirar, ¿Cómo podía ser tan cruel?

-¿Papi? –Sofia se frotó los ojitos, los abrió y parpadeó intentando adaptarse a toda aquella luz- Mami –sonrió mientras se revolvía en los brazos de su madre.

Pedro soltó a Ángel con mucho cuidado, nada brusco, no quería espantar a su hija…

-Quizás sea mejor, que te la lleves a otra parte, yo me encargo de él.

Paula asintió, sin embargo, no fue capaz de moverse. Pedro miró la cara pálida de Paula, que alternaba la vista entre su hija, él y la puerta. Por el rabillo del ojo le echó un vistazo a el que se suponía que era su hermano, aquel hombre por el que en ese momento le ardía la sangre.

Había desconfiado de Paula, la mujer que lo amaba locamente, tan locamente como él la había amado… y la amaba. La amaba. Y sin embargo no era merecedor de su amor… pero intentaría arreglar las cosas… como fuese, lo intentaría. Por el bien de Sofia, que necesitaba unos padres, por el bien de la nena y por el suyo propio, porque debía reconocer que la seguía amando como a nadie, y que si había hecho aquella absurda amenaza de quitarle a la nena, era porque la quería a su lado… para siempre.

Ángel se movió y dejó de apoyarse en la pared, se llevó la mano a su labio ensangrentado y tras limpiárselo con la manga, le sonrió a Pedro, burlón. Su sonrisa ensangrentada le revolvió a Pedro el estómago, y la repulsión que sentía no era por aquel líquido rojo, si no por la rabia que sentía hacía aquella persona que le había destrozado la vida sin ningún miramiento.

Paula movió los pies con su hija en brazos, y Ángel hizo un movimiento hacía ella. Temerosa, retrocedió. No sabía de que era capaz ese hombre, lo que sabía era que no arriesgaría nada.

Pedro pendiente de ambas personas, tiró de Ángel y lo tuvo preso.

-Va a ser mejor que nos vayamos nosotros… -dijo en el tono más jovial que pudo, las ganas de partirle la cara a su hermano, no se habían esfumado para nada.

Ángel rió, y Pedro resopló.

-¿Alejándome de tu querida mujer y tu amada hija? –sonrió Ángel- ¿pero por qué hermanito, si yo soy bueno?

Paula arqueó una ceja, ante la estupidez de Ángel, y volvió a retroceder.

Pedro tiró de su hermano y lo alejó totalmente de aquellas personas a las que amaba. Volvió a tirar de él y lo encaminó hacia la puerta.

-Acosta a la nena… -fue lo único capaz de decir Pedro aunque por su mente no pasaban de pasar frases y palabras.

-Aja… -asintió Paula.

¿Qué más decir?

-Después hablamos…

-Aja…

Ángel rió.

Pedro lo ignoró. Pero la punzada que recibió su corazón lo resumió todo.

-Me encargo de él y vuelvo.

Esa vez, Paula no dijo nada. Vio como Pedro tiraba de Ángel sujetándolo por la camisa y se lo llevó escaleras abajo, ella, simplemente abrazó a su hija, y una vez que los perdió de vista, dejó las lágrimas correr, mientras se recostaba en la cama con su Sofi.

Que difícil era todo. Que complicada era la vida. Que fácil era liar y romper el amor entre una pareja.

Y que difícil recomponer ese amor, y volver a tener confianza…

-¿Mami, llorando? –preguntó la pequeña mientras recorría la humedad de las mejillas de Paula.

-Solo un poco –atinó a decir la mujer, sorbiendo por la nariz.

-Po… po… no llores –dijo- te pones fea…

Paula sonrió.

-Está bien, no lloro mas –dijo, y un sollozo ahogado escapó de su garganta.

-¿Te doy un abrazo para no llorar mas? –preguntó la pequeña, Paula asintió y en escasos segundos el cuerpo de su nena se pegaba al suyo, sus pequeñas manitos rodearon su cuello y le dio un beso mientras esperaba que se calme.

-Ay mi bebe –lloró Paula. Dios santo, ella que no tenía la culpa, su pequeña criatura, y era testigo de todo aquello, sabía que debía dejar de llorar, sabía que debía secar sus lágrimas y respirar profundamente, Pedro volvería y ellos hablarían.

Sin embargo, todo era tan complicado, él había desconfiado de ella, y aunque todo había sido culpa de Ángel, el hecho de que él la hubiese rechazado sin darle la oportunidad de explicarse le dolía en el alma, su corazón no podía dejar de lamentarse.

-Ya ta, ya ta –susurró la nena acariciando la cabeza de su madre. Y Paula no pudo evitar sonreír.

-Ay mi princesa –volvió a decir Paula.

-¿Qué te duele, mami? –preguntó la pequeña- ¿tiene pupa?

-Aja… -Paula asintió.

-¿Donde? –preguntó curiosa mirando a su madre a los ojos- ¿Dónde duele?

Paula llevó la manito de su hija a su corazón y la dejó ahí.

-Aca me duele, tesoro.

-¿Ahí?

-Si, me duele el corazón…

-Perame–dijo la nena contenta, dando un salto.

-¿Dónde vas? –la detuvo Paula.

-¡A llamar a papi! –el corazón de Paula galopó velozmente, pero la tristeza continuaba en ella.

-No, no, ¿para qué?

-Porque él te da besito y se cura.

Ella lloró.

-No se cura, bebe. Pero, ¿me queres dar vos el besito?

Sofia lo pensó, pero al fin decidió ir con su mama, a la que abrazó intentando consolar, y mimó hasta que ambas se durmieron.

-¡Ángel no! –el grito de Pedro sonó en toda la calle, los caminantes se giraron a ver la escena, el cuerpo alto de Ángel cruzaba corriendo la calle, a toda velocidad, ignorando el coche que se acercaba.

Un ruido sordo sonó cuando chocaron, el coche se llevó por delante al cuerpo de Ángel, quien cayó al suelo inerte.

-Juro que no lo vi –dijo el conductor saliendo del coche- se me echó encima.

Pedro no escuchaba, marcaba el número de la ambulancia. Maldito fuera Ángel  y todo en él. No solo destrozaba su vida, si no que ahora, quería acabar con la suya propia. Había salido corriendo como el demonio mientras él lo conducía hasta el coche, después de tener una charla larga e intensa con él, se encaminaba a una clínica privada… el hablar con él lo había hecho darse cuenta de que necesitaba ayuda psicológica. Y a pesar de que la sangre le hervía de rabia y furia por partirle la cara y varios huesos, decidió que era mejor meterlo en un psiquiátrico, quizás con un poco de ayuda…

Hablando con él, Ángel le había contado que lo odiaba… más que a nadie en ese mundo, habían sido las palabras textuales de su hermano, le contó y repitió, casi todo lo que le había oído decir a Paula.

Al despertarse y no sentirla a su lado, había sabido que estaba con su hija, y al encaminarse y estar a punto de entrar en la habitación, había oído la voz de su hermano comenzando a hablar… calor era lo primero que había sentido, calor por la furia, había tenido que contenerse mucho para no entrar, tenía que escuchar… y escuchó, hasta que amenazó a su mujer y lo oyó andar. ¡maldito fuese! No sabía lo que habría sucedido si no se hubiera despertado…

Oyó el ruido de la sirena de fondo, todos los espectadores estaban alrededor de su hermano, pero a él en ese momento no le apetecía acercarse.

Todo fue muy rápido… llegaron, se lo llevaron, él fue al hospital donde rellenó papeles… su hermano tuvo que entrar en quirófano, porque estaba muy grave, y él se quedó esperando, aunque lo que más deseaba en ese momento era volver a su casa, con aquellas personas que lo esperaban…

Horas más tarde, el doctor salió, y le comunicó que la operación había ido bien, solo les quedaba esperar… algo que él no hizo. Pagaría los recibos y las facturas, pero no pensaba velar por su hermano, cuando tenía cosas que hacer… horas atrás lo hubiera ayudado, en ese momento, no.

Llegó a su casa, y abrió la puerta, se sentía cansado y sin vida pero necesitaba hablar con ella… pedirle perdón…

-¡Paula, amor! –la llamó, eran las siete de la mañana, quizás estaban durmiendo…

Recorrió todas las habitaciones, todas vacías. A lo mejor… desayunaban.
Se acercó a la cocina y no estaban y tras recorrer toda la casa y volver al cuarto de Sofia, se dejó caer en la cama. A lo mejor habían ido a algún lado…

Miró la lamparita rosa que adornaba la mesita de noche, y un papel blanco le llamó la atención, al tomarla reconoció la letra de su amada mujer.

Pepe…
Tuve muchas horas para pensar, y creo que vos también vas a recesitar reflexionar sobre todo lo que paso. Por eso creo  que debemos tomarnos un tiempo, pasaron muchas cosas y la distancia nos va a hacer bien. Me pondré en contacto pronto…
Paula.


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Me van a amar y me van a odiar! YA SE!  :/
Espero que les guste el capitulo, en parte! jaja
Gracias por sus comentarios! Y por siempre tirar buena onda!
Hasta mañana!:)

UTIMOS  2 CAPITULOS!





5 comentarios:

  1. Piel de pollo.... piel de pollo me quedo cuendo lei el capitulo.... Me encanta esta historia. La disfruto muchisimo...... Gracias por compartirla ♡ ‏

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  2. ayyy nooo,que se reconcilien!!!!

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  3. Ay xfin se supo!! K vuelvaan!!! Amo tu nove♥

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  4. ayy te odioooo Ah perdon lo tenia q decir :) Amo tu nove♥

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